Calidad en la grabación de locuciones

Escuchando spots en radios importantes frente a algunos de radio local, o en los anuncios antes de una película de cine, somos capaces de apreciar diferencias obvias de calidad de sonido de la voz.
Encontraremos locutores impecables (voces masculinas con graves espectaculares y carácter, o voces femeninas cálidas y nítidas…) en anuncios de grandes marcas o en trailers de películas, pero cuando se intercalan anuncios de un comercio local resulta a veces obvio que la calidad no es la misma, ni la impresión que produce.
Encontramos diferencias también continuamente en videos corporativos en Youtube, anuncios de Spotify…

Una buena grabación de voz empieza, por supuesto, por un locutor profesional al frente, bien elegido para el tono y el contenido, que posea una buena técnica y la expresividad necesaria para lo que la marca necesita transmitir.
No se reduce todo a “una voz bonita”, sino que es necesaria la formación y la experiencia como en toda profesión artística, existiendo por supuesto locutores de distintas categorías.

Y luego viene la parte técnica, que es lo que nos ocupa.

Una buena cadena de señal, con un micrófono de primer nivel y respuesta adecuada para el tipo de voz que estamos grabando, y un previo y convertidor A/D de altas especificaciones técnicas, es el primer paso necesario para una grabación profesional. También unos buenos monitores de estudio, y auriculares…
Pero no termina todo aquí – y entraremos en los dos terrenos donde ciertamente ocurren las principales diferencias de calidad en grabaciones de locuciones en general.

 

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 ¡La SALA!

Interesa que nuestro micrófono capte la voz “seca” y nada más – sin el sonido típico de la sala (eco y resonancias) que presentan de forma natural todos los recintos sin corrección acústica.
Éste es el  problema más habitual de las grabaciones de voz de menor nivel.
Y, por supuesto, no es aceptable escuchar ruido de coches, animales u otras voces a lo lejos, problema que encontraremos en salas no insonorizadas.

 

 … y el post-procesado…

Para trabajar con la voz una vez grabada, hay que dominar las técnicas para los procesos típicos:

  • Puerta de ruido o expansor – reduce o silencia el audio automáticamente cuando el locutor no habla, de este modo se eliminan ruidos típicos de la boca en las pausas, o algunas respiraciones, simplificando luego la edición manual.
    También consigue un resultado más limpio en general.
    Pero cuidado, ya que si está mal configurado, perderemos algunos principios o finales de frase, o haremos que la voz suene entrecortada, problema que se escucha también a veces y que está claro que no es aceptable.
  • Compresor – este es el proceso más difícil de manejar para un novato, pero vale la pena estudiar y comprender su funcionamiento ya que, con los ajustes correctos, nos dará el típico sonido de voz en primer plano, presente y perfectamente inteligible que es lo que se necesita.
    Básicamente, reduce la diferencia de volumen entre unas sílabas y otras, y hará que las consonantes más fuertes, como las plosivas, entren de uno u otro modo (con mayor impacto, o con suavidad…).
    En conjunto, aporta un carácter determinado a cómo fluye la voz.
  • Ecualizador – normalmente en una locución lo usaremos para cortar subgraves, o para compensar alguna característica de una voz en concreto (demasiado estridente con un determinado  micrófono, por ejemplo). Si la elección ha sido buena y la colocación frente al micrófono correcta, no será necesario ecualizar demasiado, y también tendremos un resultado más puro.
  • De-esser – suaviza posibles estridencias producidas por las eses, ese fonema diabólico para las voces una vez captadas por el micro y luego pasadas por el compresor… esto varía según el caso, siendo también más afectadas algunas voces – y micrófonos.
  • Limitador – con él ajustaremos el volumen final segun los estándares… sin excedernos.
    Ya que, lo que hace en realidad es distorsionar la señal en los picos, y si lo queremos hacer sonar más fuerte de lo necesario, distorsionará a niveles perceptibles y puede sonar realmente mal.
    Así que hay que saber qué volumen es suficiente y encontrar el punto óptimo – conjuntamente con el compresor.

 

 … más la edición manual.

Finalmente está la edición manual, para corregir el tiempo de separación entre frases o párrafos, o reducir o eliminar respiraciones fuertes, por ejemplo. Aunque para un resultado natural, ¡no hace falta eliminarlas todas! Las respiraciones hacen que suene como un ser humano hablando, lo cual no tiene nada de malo, y un buen locutor tiene técnica para que esto no sea problemático en una grabación larga como el caso de un curso de e-learning, por ejemplo.

Una buena técnica de edición puede además hacer maravillas – como obtener una toma perfecta a partir de distintas tomas del locutor, combinando palabras o incluso reemplazando sílabas o fonemas si hiciera falta… A veces, un cliente advierte algún problema en el texto después que la grabación ya ha sido realizada, y la edición puede permitir en ocasiones solucionarlo, sin que sea necesario convocar de nuevo al locutor.

 

Cabe decir que a menudo estos problemas están relacionados: si la sala de edición tampoco tiene una acústica lo suficientemente indicada (neutra), esto dificulta luego advertir la presencia de estos problemas, ya que no se es consciente de cómo suena en realidad.

Cuando una marca necesita una grabación de voz para presentarse al público, estos son los requisitos técnicos fundamentales para que la locución ofrezca la impresión y el resultado profesional que necesita.

 

Héctor Xiqués
www.onasound.com
Estudio de grabación de Barcelona

 

 

Cuidado con la saturación

Creo que el procesamiento digital arrastra un cierto complejo desde siempre, a partir del debate eterno frío/calor. Lo frío de lo digital, contra lo cálido de lo analógico.
OK, las grabaciones clásicas de rock que todos tenemos como referencia están cargadas de mil saturaciones de válvulas y circuitería y cintas magnéticas – y en muchas ocasiones ese sonido familiar nos interesará para una voz, un bombo, o una mezcla completa si queremos.

Ahora es tendencia el típico sonido saturado en las mezclas y los masters, y personalmente me gusta, cuando está bien hecho. Siempre dejando espacio al contraste y la inteligibilidad de los arreglos, y una dinámica suficiente. Este sonido es algo nuevo, y es un buen ejemplo de hacer cosas novedosas con procesos inspirados en lo antiguo.

Pero, con tal cantidad de plug-ins de emulación vintage, tendría algo de absurdo un sistema digital que únicamente se esfuerza es en emular los “defectos” de equipos de hace 50 años, como si se renunciara a las ventajas – seguro que muchos de los técnicos de la época habrían utilizado sistemas digitales sin dudarlo, de haber tenido ocasión. Y los clásicos no habrían dejado de serlo, estoy seguro.
Bien, la ventaja que tenemos en 2014 es que podemos DECIDIR aplicar saturación, y de qué tipo, a cada momento. Podemos hacer sonar la mezcla de mil maneras. Esto las complica, por supuesto, si queremos un control absoluto, ya que las opciones son infinitas. Y es cierto que es duro encontrar el punto justo, y que hay puntos intermedios que suenan realmente mal. Los equipos analógicos eran mucho más tolerantes a su configuración – era más difícil equivocarse, y el color venía por si sólo, aunque limitado al equipo que se tuviera.

Pero a la hora de encarar una mezcla moderna in the box, tenemos que tenerlo todo en cuenta – por ejemplo, un plug-in que utilizo como compresor todoterreno: Voxengo Crunchessor.
Hace poco me encontré en una mezcla tratando de ganar claridad y quitar congestión, y me di cuenta que había un buen número de Crunchessors prácticamente todos en el modo VALVE. Bien, pues fui cambiándolos uno a uno a modo a CLEAN o CRISP, para ver si ayudaba… y, ¡menuda diferencia! ¡adiós a buena parte de la congestión en la mezcla!
OK, luego me animé a volver a VALVE en ciertas pistas, y fui alternando a veces, hasta dejar una combinación de modos en la que fue la mezcla final. Crunchessor permite elegir múltiples modos, con diferencias de intensidad en cada tipo de saturación, y también un menú de estilos con más opciones de color.
Así que hoy, con tantos plug-ins dedicados a la saturación o que la incorporan internamente, hay que estar atentos a la acumulación de estos efectos, que pueden llevar la mezcla a terrenos indeseados. Si tomamos el mando podemos jugar con estas paletas de colores, y llegar a resultados que antes no eran posibles.

El GROOVE en la canción

Buf, cuántas variables, y cómo de sorprendente puede ser hacer ciertos cambios y descubrir cómo cambia todo.
(Evidentemente, partiendo de arreglos rítmicos interesantes y que puedan hacerse funcionar. Si no, seguir trabajándolos, solucionar problemas…)

El nivel de la caja. La compresión del bombo. La configuración del compresor en el master, si usas. El nivel relativo de los elementos que aportan ritmo (guitarras acústicas, percusiones de fondo…).
Hay un “sweet spot” al que debemos aspirar, en el que el ritmo funciona de forma óptima dentro de la canción, tiene el impacto necesario, el grosor deseado, sin interferir en lo que no interesa, y hace que la canción “camine” como sabemos que puede hacerlo. La elección de un compresor, eliminar reverbs o recortar subgraves en el bajo pueden ser algunas claves, por ejemplo. Saber escuchar el release de los compresores.

Si el groove no funciona, una buena canción puede ser una oportunidad perdida, respecto a lo que podría ser. La melodía aporta el contenido y la emotividad, pero el ritmo nos lleva y nos transporta a lo largo de la canción y nos conduce a seguir escuchando. Si melodía y ritmo funcionan, el oyente sonríe.

La ACTITUD al encarar una mezcla, más y más activa (cada día)

Pones un compresor, o un envío de reverb… Configuras el proceso “correctamente”. ¿Escuchas, te conformas, lo asumes y sigues adelante?

No no, Héctor, pero qué haces. Una actitud activa es, ¿suena como quiero que suene? ¿Qué tenía en la cabeza para esa pista? ¿Cómo tenía que encajar en el conjunto?
“Reseteas” la cabeza escuchando referencias. En este caso, Haim, Echo and the Bunnymen, Florence and the Machine, Beck y unas cuantas más, por diferentes motivos. Trocitos de varias canciones.
Luego paras. El Stop es muy importante, a veces tiendes a tener cosas sonando todo el rato y sabes que no es bueno.

Visualizas, imaginas la canción y la pista en la que estás trabajando. ¿Cómo suena en la cabeza, en el universo de la música que suena perfecta?

Ahora das al play y escuchas. ¿qué diferencias hay entre lo que imaginabas y cómo suena en este momento? Seguro que descubres cosas.

Luego, “un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer”, con esa pista. Trabajar la EQ, la compresión, la saturación si utilizas, el ambiente, lo que hayas visto.  Tienes el control de cómo sonará, “coges el toro por los cuernos”.

CROSSOVER in the box monitores-subwoofer

Trabajo con monitores PMC TB1 (con amplificador semi-DIY Hypex UcD400HG que aconsejaba Bob Katz en Gearslutz), me gustan más que los anteriores Dynaudio BM6A, y 2 subwoofers Tannoy TS8 de los que hablaban bien, la marca también tiene reputación y había una buena oferta… bueno en fin. A lo que íbamos.

2 subwoofers es mejor que uno, como los donuts, porque aunque el estéreo en los subgraves no es perceptible, así se pueden compensar posibles nodos/resonancias que un punto determinado de posicionamiento del subwoofer presentará. Que hay que elegir bien el punto, medir etc, pero ninguno será 100% ideal y neutro – ¡y lo que interesa con todo esto es podernos fiar de los graves que escuchamos!
Antes dejaba la tarea al crossover de los Tannoy, a 80Hz y punto, y así era más sencillo y sólo necesitaba 2 canales del conversor D/A.
Pero hace poco busqué un sistema mejor. ¿Porqué no hacerlo por software? Así podríamos tener el control sobre la frecuencia de corte, el tipo y pendiente de filtro, la fase exacta, usar filtros de fase lineal si hace falta… todos los ajustes desde el ordenador, sin tener que movernos de la posición de escucha, que es la que cuenta.

Después de probar sistemas que servían, pero bastante engorrosos (configurar 2 salidas estéreo en el Control Room de Cubase y luego insertar filtros HPF/LPF complementarios con el plugin DDMF LP10), encontré una solución que me encanta con el plug-in gratis Crossover de RS-MET (solución exactamente pensada para ésto y lo que mejor me sonó comparando varias opciones), dentro del DDMF Metaplugin, donde añado el Voxengo PHA-979. Esto lo configuro en una salida Quadro de monitor en Cubase. En la captura se ve un poco todo cómo lo tengo. No las tenía todas con la compensación de retardo interna de Metaplugin y por si acaso puse otro PHA-979 a cero al otro lado, para igualar “los caminos”.

 

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Ahora sí, tengo control sobre el tipo de filtro, la frecuencia, la fase exacta, el nivel, y puedo desactivar el crossover+subwoofer cuando lo necesite simplemente haciendo bypass de Metaplugin, y escuchar sólo los PMC directamente (estoy abreviando, pero quien me siga lo irá viendo todo, no es difícil). Antes hubiera requerido levantarme, cambiar todas las conexiones… con lo que imposible hacer un chequeo rápido.. o invertir en un aparato tipo “control room” que luego también colorearía la señal etc.  Tras una tarde de pruebas y ajustes – ahora sin duda los graves suenan mucho más limpios, y un cierto velo que me molestaba antes ha revelado su causa! Lo analógico es muy bonito, pero en cuanto a crossovers en una sala de control queremos no escucharlos.

Utilizo cuatro canales del conversor, eso sí. Y fuera de Cubase, para el resto del sistema, no funciona. Ojalá se pudiera, pero los drivers ASIO o están en un sitio o están en otro. Hice los ajustes a oído (MDA TestTone para hacer sweeps, escuchas de referencias…), tengo pendiente hacer medidas pronto para verificarlo todo, pero va súuperbien 🙂

Hello world!

Tenía pendiente poner una sección de artículos sobre cosas, en la web de Onasound, pero la formalidad del concepto “artículo” y el tiempo que requeriría, lo han ido aplazando indefinidamente…

Antes trabajaba como redactor técnico, y luego con el estudio, cuando se llamaba I/O estudi de gravació, tenía un artículo que dio algunas vueltas sobre la calidad de sonido en Myspace, con pruebas muy extrañas que hice una vez y resultados todavía más extraños. Estuvo ahí hasta que me dio vergüenza ya que hacía años que nadie usaba Myspace ya, y un siguiente artículo nunca llegaba…

Ahora creo que mejor el formato blog, para pequeñas ideas que será más fácil ir publicando. Parece que ir por partes pequeñas está siendo la nueva tendencia por aquí.

Cojo un tema rápido de WordPress y empiezo ya,  y ya lo iremos mejorando, quizá integrar con el diseño de la web… pero los blogs no sé porqué, pero creo que tienen que ser oscuros.. ja veurem. Imagino que tendré tendencia a editar cosas y si visitas el blog un día puede que no se parezca mucho al día anterior.
OK, here we go!