El GROOVE en la canción

Buf, cuántas variables, y cómo de sorprendente puede ser hacer ciertos cambios y descubrir cómo cambia todo.
(Evidentemente, partiendo de arreglos rítmicos interesantes y que puedan hacerse funcionar. Si no, seguir trabajándolos, solucionar problemas…)

El nivel de la caja. La compresión del bombo. La configuración del compresor en el master, si usas. El nivel relativo de los elementos que aportan ritmo (guitarras acústicas, percusiones de fondo…).
Hay un “sweet spot” al que debemos aspirar, en el que el ritmo funciona de forma óptima dentro de la canción, tiene el impacto necesario, el grosor deseado, sin interferir en lo que no interesa, y hace que la canción “camine” como sabemos que puede hacerlo. La elección de un compresor, eliminar reverbs o recortar subgraves en el bajo pueden ser algunas claves, por ejemplo. Saber escuchar el release de los compresores.

Si el groove no funciona, una buena canción puede ser una oportunidad perdida, respecto a lo que podría ser. La melodía aporta el contenido y la emotividad, pero el ritmo nos lleva y nos transporta a lo largo de la canción y nos conduce a seguir escuchando. Si melodía y ritmo funcionan, el oyente sonríe.

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